Saúl González Romero, estudiante de Posgrado en Ciencias Marinas y Costeras de la UABCS (Cimaco), analiza en su tesis de maestría los patrones de distribución espacial de las especies endémicas de invertebrados y peces marinos del Golfo de California. Uno de los objetivos de la investigación es ubicar los sitios prioritarios para su conservación. Explicó que las especies endémicas son aquellas que se distribuyen en áreas limitadas del territorio, ya sea porque se han originado recientemente en tiempo geológico o porque son reductos de especies que en el pasado tenían distribución más amplia. México es famoso por ser un país con elevado nivel de endemismo en su fauna y flora terrestre, especialmente para mamíferos, insectos y plantas con flores. Sin embargo, no fue sino hasta la década pasada cuando gracias a estudios genéticos y de biogeografía, se hizo notar que el Golfo de California es un lugar privilegiado ya que más del diez por ciento de su fauna está constituida en especies que sólo habitan este mar interior. La investigación de Saúl González Romero, muestra que en la región hay un total de 852 especies endémicas. Las zonas costeras con el mayor número de endémicos están en el Sur de Sonora y de Baja California (entre 200 y 250 especies), aunque también la Bahía de La Paz y el Sur de Sinaloa presentan altos números (poco más de 100 endémicos). Los moluscos (caracoles, almejas, pulpos) son el grupo con mayor incidencia (460 especies; 55 por ciento del total), seguidos por los artrópodos (cangrejos, langostas y similares) y los gusanos poliquetos. Además de ellos sobresalen los cinidarios (corales, anémonas y medusas), las esponjas y los peces, en los que más del diez por ciento de las especies que habitan el Golfo son particulares de ahí. Otro resultado importante de esta investigación es que de las 852 especies endémicas, el 25 por ciento tienen su área de distribución completamente fuera de Áreas Naturales Protegidas (ANPs), por lo que no reciben manejo alguno en la actualidad. En contraste, una cantidad similar (28 por ciento) habita únicamente en zonas con presencia de ANPs, lo cual es un indicador que su persistencia en el tiempo puede estar asegurada. Estos resultados indican que el actual sistema de áreas protegidas no ha sido muy eficiente para proteger a los endémicos y ello puede deberse a que la designación de áreas protegidas más bien ha sido hecha con base en la riqueza total de especies y no del endemismo. Finalmente, González Romero realizó un análisis de complementos faunísticos, el cual permite denotar el mínimo número de sitios que deben ser tomados en cuenta para maximizar el número de especies protegidas. En su análisis encontró que con 11 cuadrantes de 1° de latitud por 1° de longitud se lograría la protección del 90 por ciento de la fauna de endémicos del Golfo. Además, ocho de los once sitios mencionados cuentan ya con Áreas Naturales Protegidas establecidas; las únicas excepciones son la parte central de la costa de Sinaloa (cerca de Mazatlán) y los alrededores de Bahía Concepción, Baja California Sur y de Guaymas, Sonora. Estudios como el reseñado demuestran cómo la ciencia básica y la conservación pueden entrelazarse y generar beneficios tanto para la sociedad que goza de los servicios ambientales que la naturaleza ofrece, como para las faunas que habitan los ecosistemas. Redacción


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